
EstrenoItalia: 16 de mayo de 2008. España: 14 de noviembre de 2008.DirectorMatteo GarroneActoresSalvatore Abruzzese, Simone Sacchettino, Toni Servillo, Salvatore Ruocco, Vincenzo Fabricino, Vincenzo Altamura, Italo Renda, Gianfelice Imparato, Maria Nazionale, Salvatore Striano, Carlo Del Sorbo, Vincenzo Bombolo, Carmine Paternoster, Alfonso Santagata, Massimo Emilio Gobbi, Salvatore Caruso, Italo Celoro, Salvatore Cantalupo, Gigio Morra, Ronghua Zhang, Manuela Lo Sicco, Marco Macor, Ciro Petrone, Giovanni Venosa, Vittorio Russo, Bernardino TerraccianoSinopsis¡Malditos bastardos, todavía estoy vivo!
Con este grito se cerraba Gomorra. Desde entonces, han corrido ríos de tinta y hasta de sangre desde que el autor de esta novela, Roberto Saviano, la publicara en 2006. Esto le acarreó un millón y medio de ejemplares vendidos, mala fama entre los bosses (capos de la mafia italiana) y estar obligado, desde entonces, a vivir con escolta.
El best-seller de Saviano, que se ha traducido ya al menos en 30 idiomas contiene 11 capítulos sobre “El Sistema” o “Camorra”, realidad existente en torno a Nápoles y Caserta. Ahora Gomorra salta al cine de la mano de Matteo Garrone que, tras pasar 6 meses en Nápoles intentando encontrar el lenguaje audiovisual con el que encarar un argumento de denuncia social como éste, decidió no seguir al pie de la letra la novela y además dividir el film en cinco partes muy diferenciadas.
Así, el primer “relato” se centra en Secondigliano. "En cuanto se calme un poco la cosa en Irak, Secondigliano volverá a ser el lugar más peligroso del planeta", dijo un comisario que, al igual que todos sus compañeros del cuerpo de policía, se niegan a entrar a este barrio de “El Sistema”.
Scampia es otro peligroso barrio del que trata la segunda parte de la cinta. Allí existe un poderoso mercado de droga al aire libre, para el que los niños son reclutados como esclavos para hacer la función de “palo” (el que avisa a los camellos si llega la policía).
Sobre la industria textil de Tersigno, la mafia de los Todo a 100 y las fábricas en las que los sueldos no suben de 500 euros, trata la 3ª parte.
La cuarta historia denuncia el estado residual y nauseabundo de muchas zonas del Casertano y la Campania, los motivos por los que en Nápoles se acumula de manera desmesurada la basura. Roberto Saviano llama en el libro a esta zona la Tierra de Fuego, pues allí se queman todos los residuos del país. Arsénico, alquitrán y otros elementos tóxicos son trasladados al sur diariamente. El transporte lo llevan a cabo organizaciones de criminales a quienes ciertas empresas del norte italiano, para ahorrarse costes medioambientales, se lo encargan. Así, la gente teme la construcción de vertederos o incineradoras de residuos porque es demasiada contaminación. De ahí que se acumulen las basuras por las calles napolitanas, mientras el gobierno de Berlusconi celebra consejos ministeriales.
Por último, la quinta historia la protagonizan dos jóvenes envalentonados a lo Quijote y Sancho que osan desafiar las leyes de “El Sistema”, algo que lógicamente pagarán caro.
La película, que ha conseguido el Gran Premio del Jurado en Cannes y ha sido seleccionada por Italia como candidata a los Oscar como mejor película de habla no inglesa, llega por fin a nuestra cartelera de la mano de la productora Fandango.
Este drama neorrealista en torno a “Camorra”, que así es como denominan a “El Sistema” tan sólo policías y periodistas, traerá consecuencias.
Tal es la naturalidad de las imágenes del film, que su director tuvo incluso que tomar declaraciones ante la policía cuando se encontraron unas imágenes violentas colgadas en internet. Más tarde, se descubrió que se trataba de una escena que, durante el rodaje de la película, unos jóvenes grabaron con un teléfono móvil. La investigación policial se abrió y Garrone tuvo que tomar parte.
Así, la jungla infernal de “Camorra”, real como la vida misma, donde no se distinguen buenos o malos, mártires o esbirros, y donde todo es una gran zona gris insalubre, pobre y analfabeta, dominada por el dinero y la sangre, traerá cola. Vaya que sí.